Partí el viaje sin nada. Sin saber a donde ir y sin saber la razón de este viaje. Algo me decía que al realizarlo podría encontrarme conmigo y volver a ser lo que era antes, lo que todos amaban. Salí sin equipaje desde mi casa. En estos momomentos mi madre recién debe estar leyendo la carta de despedida que dejé en mi habitación. Imagino su reacción, de seguro se alteró bastante.
No fue fácil tomar la decisión sobre realizar el viaje. Lo ví más como una limpieza de la ciudad, de tanta cosa artifical. Ya me había apestado.
Al ir en el bus, veo la vida que dejé atrás. Ahora seré un hombre nuevo . Soy un hombre nuevo, ya he llegado a mi destino. En aquel momento en que llegué a mi destino, desperté.
Amante del mar. Estancado en la monotonía de la ciudad. Otro pez en el agua. Pensamientos, creaciones de un joven de nombre Benjamín.
viernes, 4 de octubre de 2013
sábado, 28 de septiembre de 2013
En brazos de otra
“Fuera de los brazos de una amada
y dentro de los brazos de otra.
He sido salvado de morir en la cruz
por una señora que fuma mota y
escribe canciones y cuentos,
que es mucho más amable que la anterior y
el sexo es tan bueno o mejor.
No es nada agradable ser clavado en la cruz, abandonado,
es mucho más placentero olvidar a un amor
que no funcionó
ya que finalmente
ningún amor funciona…
Es mucho más placentero hacer el amor
en la playa en Del Mar
en el cuarto 42 y después
sentarse en la cama, tomar un buen vino,
platicar, tocarla,
fumar
escuchando las olas…
He muerto muchas veces creyendo
y esperando, esperando en un
cuarto,
la mirada fija en el techo agrietado,
esperando un telefonazo; una carta, un toquido en la puerta,
un sonido…
volviéndome loco
mientras ella baila con desconocidos
en un club nocturno…
No es nada agradable morir en la cruz
es más placentero escuchar tu nombre, quedito,
en la obscuridad.”
y dentro de los brazos de otra.
He sido salvado de morir en la cruz
por una señora que fuma mota y
escribe canciones y cuentos,
que es mucho más amable que la anterior y
el sexo es tan bueno o mejor.
No es nada agradable ser clavado en la cruz, abandonado,
es mucho más placentero olvidar a un amor
que no funcionó
ya que finalmente
ningún amor funciona…
Es mucho más placentero hacer el amor
en la playa en Del Mar
en el cuarto 42 y después
sentarse en la cama, tomar un buen vino,
platicar, tocarla,
fumar
escuchando las olas…
He muerto muchas veces creyendo
y esperando, esperando en un
cuarto,
la mirada fija en el techo agrietado,
esperando un telefonazo; una carta, un toquido en la puerta,
un sonido…
volviéndome loco
mientras ella baila con desconocidos
en un club nocturno…
No es nada agradable morir en la cruz
es más placentero escuchar tu nombre, quedito,
en la obscuridad.”
| — | En Brazos de otra, Charles Bukowski. |
viernes, 27 de septiembre de 2013
Encuentro de extraños conocidos
Hoy como de costumbre iba en el metro, en dirección a mi trabajo. Vi a un antiguo amigo de infancia, él cual solía ser mi compañero de aventuras. Él me reconoció, pero me ignoró. Esa no era la persona que yo conocía, creo que no lo conocía. Eramos completos extraños. Al bajarnos tomamos distintas direcciones, al igual que en nuestras vidas.
Dos caras
Tengo 34 años, mi nombre es Roberto. Soy un padre de familia, con tan sólo una hija. Mi esposa se llama Claudia. Ella cree que llevamos un matrimonio perfecto y que somos la familia que todos desearían tener, algo bastante alejado de la realidad y un poco utópico. Debo mencionar algo bastante importante, tengo un secreto, una doble vida.
Conocí a mi esposa cuando iba en la universidad, algunos amigos en común. Al comienzo nuestra relación era bastante fría, pero con el tiempo se fue dando lo que la gente define como amor. Conocí a su familia, sus padres sentían un gran aprecio hacía mí, por lo cual no fue algo díficil obtener la aprobación a nuestra relación. Llevabamos varios años y cometí mi primera infidelidad. Fue con una tipa que ni siquiera recuerdo su nombre, pero fue algo intenso. Era la primera de una amigo, nos conocimos y tan sólo al hacer contactos nuestras miradas, nos dimos cuenta de que había una atracción mutua. En cuestión de días nos acostamos, para mí no significo nada, sólo sexo. Pero por el contrario, para fue algo lleno de amor y sentimiento, aunque se equivocaba. Para que ella no desarrollara un amor más fuerte, le conté que no era soltero, lo cual fue una total desilución para ella. Nunca más no vimos, mi amigo no me habló más, por lo que supuse, ellos me odiaban.
A lo largo de mi relación con Claudia, cometí varias infidelidades más. Pero ninguna significa nada para mí. Sólo sexo, una distracción y nada más. Pero por alguna razón bastante extraña, siempre las mujeres con las que cometías estos encuentros de pasión a escondidas, se enamoraban de mí. Yo nunca me enamoré de una ellas, no eran importantes para mí.
Llegó el momento de mi matrimonio con Claudia, fue una celebración bastante entretenida, nada fuera de lo normal. Nadie podía quitar la enorme sonrisa en el rostro de Claudia, su felicidad era evidente. Yo también debía dar la imagen de un hombre feliz por su matrimonio, aunque fuera falso.
Las infidelidades continuaron algo de mi matrimonio, nada muy importante, hasta ahora. El día en que llegó mi secretria nueva todo cambió. Al ver entrar a esa joven, de ojos perdes, pelo castaño y senos prominentes, sentí una atracción por ella. Se llamaba Diana, nos fuimos conociendo y a las semanas comenzamos nuestra relación secreta. Teníamos nuestros encuentros de amor en moteles baratos, a ella no le importaba y a mí tampoco. Como era de suponer Claudia no sospechaba nada.
Con el pasar de los meses, comenzé a sentir amor por Diana, algo que nunca había experimentado antes con alguna de mis amantes. Me costaba asumirlo, pero la amaba, realmente la amaba. De un momento, ella dejó de aceptar mis citas, de responder mis llamadas. Días después, dejó su puesto de secretaria. Lo único que dejó para mí fue una hoja, que tenía escrito el siguiente mensaje: Fuiste una buena aventura, fuiste mi entretención por un momento, pero no te amo.
Volver a recordar las palabras escritas en aquella hoja, aún me hace daño. Me costó reconocer, que para ella fuí uno más, nada importante. Semanas después de aquel mensaje, mi esposa, de una manera totalmente mágica, se enteró de todas infidelidades y nos separamos. Aún me pregunto, cómo fue que lo supo. No me sorprendería que Diana la haya contactado y le dijiera todo, pero quién sabe.
Ahora estoy sólo, en una pieza que arriendo en el centro de la ciudad. Sentado, escribiendo ésto. Viendo como el humo de mi cigarrillo desaparece en el ambiente, tal como lo hizo mi antigua vida. Creo que merecía lo Diana, pero aún así no lo entiendo.
Conocí a mi esposa cuando iba en la universidad, algunos amigos en común. Al comienzo nuestra relación era bastante fría, pero con el tiempo se fue dando lo que la gente define como amor. Conocí a su familia, sus padres sentían un gran aprecio hacía mí, por lo cual no fue algo díficil obtener la aprobación a nuestra relación. Llevabamos varios años y cometí mi primera infidelidad. Fue con una tipa que ni siquiera recuerdo su nombre, pero fue algo intenso. Era la primera de una amigo, nos conocimos y tan sólo al hacer contactos nuestras miradas, nos dimos cuenta de que había una atracción mutua. En cuestión de días nos acostamos, para mí no significo nada, sólo sexo. Pero por el contrario, para fue algo lleno de amor y sentimiento, aunque se equivocaba. Para que ella no desarrollara un amor más fuerte, le conté que no era soltero, lo cual fue una total desilución para ella. Nunca más no vimos, mi amigo no me habló más, por lo que supuse, ellos me odiaban.
A lo largo de mi relación con Claudia, cometí varias infidelidades más. Pero ninguna significa nada para mí. Sólo sexo, una distracción y nada más. Pero por alguna razón bastante extraña, siempre las mujeres con las que cometías estos encuentros de pasión a escondidas, se enamoraban de mí. Yo nunca me enamoré de una ellas, no eran importantes para mí.
Llegó el momento de mi matrimonio con Claudia, fue una celebración bastante entretenida, nada fuera de lo normal. Nadie podía quitar la enorme sonrisa en el rostro de Claudia, su felicidad era evidente. Yo también debía dar la imagen de un hombre feliz por su matrimonio, aunque fuera falso.
Las infidelidades continuaron algo de mi matrimonio, nada muy importante, hasta ahora. El día en que llegó mi secretria nueva todo cambió. Al ver entrar a esa joven, de ojos perdes, pelo castaño y senos prominentes, sentí una atracción por ella. Se llamaba Diana, nos fuimos conociendo y a las semanas comenzamos nuestra relación secreta. Teníamos nuestros encuentros de amor en moteles baratos, a ella no le importaba y a mí tampoco. Como era de suponer Claudia no sospechaba nada.
Con el pasar de los meses, comenzé a sentir amor por Diana, algo que nunca había experimentado antes con alguna de mis amantes. Me costaba asumirlo, pero la amaba, realmente la amaba. De un momento, ella dejó de aceptar mis citas, de responder mis llamadas. Días después, dejó su puesto de secretaria. Lo único que dejó para mí fue una hoja, que tenía escrito el siguiente mensaje: Fuiste una buena aventura, fuiste mi entretención por un momento, pero no te amo.
Volver a recordar las palabras escritas en aquella hoja, aún me hace daño. Me costó reconocer, que para ella fuí uno más, nada importante. Semanas después de aquel mensaje, mi esposa, de una manera totalmente mágica, se enteró de todas infidelidades y nos separamos. Aún me pregunto, cómo fue que lo supo. No me sorprendería que Diana la haya contactado y le dijiera todo, pero quién sabe.
Ahora estoy sólo, en una pieza que arriendo en el centro de la ciudad. Sentado, escribiendo ésto. Viendo como el humo de mi cigarrillo desaparece en el ambiente, tal como lo hizo mi antigua vida. Creo que merecía lo Diana, pero aún así no lo entiendo.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Mar
Frente a ti
me encuentro.
Fremte a ti
respiro.
Cada ola
es un rugido de libertad.
Cada movimiento
una señal.
Te contemplo
sin explicación.
Me conoces
sin razón.
Me devoras,
tan sólo al verme.
Me encandilas
con tu misterio.
La vida que albergas
es desconocida,
como mi extraña
fascinación por ti.
Cuantos te has llevado
causando dolor.
Pero no entienden
que es una bendición.
Que daría por vivir
entre las aguas.
Que daría por conocerte
más adentro.
Al verte
me reflejo.
Al pensarte
soy libre.
me encuentro.
Fremte a ti
respiro.
Cada ola
es un rugido de libertad.
Cada movimiento
una señal.
Te contemplo
sin explicación.
Me conoces
sin razón.
Me devoras,
tan sólo al verme.
Me encandilas
con tu misterio.
La vida que albergas
es desconocida,
como mi extraña
fascinación por ti.
Cuantos te has llevado
causando dolor.
Pero no entienden
que es una bendición.
Que daría por vivir
entre las aguas.
Que daría por conocerte
más adentro.
Al verte
me reflejo.
Al pensarte
soy libre.
Presentación
Siempre me ha costado presentarme. Hablar de mí me es bastante complicado, quizás sea porque uno mismo es su critica más dura, quién sabe. Presentarse me resulta un tramite bastante incómodo. No hay peor momento que presentarse el primer día de clases, de trabajo o lo que sea. El hecho de presentarse a gente nueva ya es algo bastante aterrador. No sabes qué decir ni cómo actuar, los minutos se hacen eternos y pierdes todo el control de tu cuerpo. Algo horrendo.
Las presentaciones no deberían existir, cada uno debería crear su propia visión sobre una persona, sin guiarse por una presentación previa. Todo sería menos complicado.
Pese a lo anterior, trataré de hacer una presentación mía. Soy un joven de 16 años llamado Benjamín, con un genio bastante raro e inestable, con intereses fuera de lo común y con una seria fascinación por la lectura y la escritura. No necesitan saber más de mí, espero que disfruten mis escritos y que les generen la libertad que anhelo.
Las presentaciones no deberían existir, cada uno debería crear su propia visión sobre una persona, sin guiarse por una presentación previa. Todo sería menos complicado.
Pese a lo anterior, trataré de hacer una presentación mía. Soy un joven de 16 años llamado Benjamín, con un genio bastante raro e inestable, con intereses fuera de lo común y con una seria fascinación por la lectura y la escritura. No necesitan saber más de mí, espero que disfruten mis escritos y que les generen la libertad que anhelo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

